No son exactamente los fragmentos de lo que dijeron, sino de lo que recuerdo que dijeron. Con eso en mente, acá están algunos apartes de la velada con Jorge Franco y Santiago Gamboa, que tuvo lugar el 14 de octubre pasado en la Maison de l'Amerique Latine en París.
Motivaciones
Franco: "No tengo una motivación para escribir un libro nuevo, no lo hago para contar una historia, bueno sí, hay un origen. Una imagen es siempre el origen. Por ejemplo, en el caso de mi último libro se me vino la imagen de una mujer que pateaba una cabeza en un callejón, y a partir de eso escribí el libro."
Gamboa: "El proceso de escritura tiene más que ver con obsesiones y retos. En el caso de El Síndrome de Ulises estaba el deseo de contar mi punto de vista de la vida en París para los inmigrantes, esto con el reto de escribir un libro que no estuviera tan basado en los diálogos como mis libros anteriores, o poder crear un personaje que me fuera casi que del todo ajeno, como fue el filólogo alemán."
Del libro a la película
Franco: "Cuando me preguntaron como me imaginaba a Rosario Tijeras, no supe que decir, porque mi estilo es más literario que otra cosa, es decir en todo el libro no describí físicamente a Rosario sino que describía su personalidad."
Gamboa: "En general la imágen física que tengo de mis protagonistas es una que es cercana a la mía. Por ejemplo, a Silampa me lo imagino de unos 40 años, bueno mas bien empezando los treinta por la época en la que lo escribí, parecido a mí. Pero en realidad no pienso mucho en eso."
Experiencias de filmación
Gamboa: "Sergio Cabrera me decía: imagínate que cada vez que metieras un personaje en tu libro, te cobraran, y cada vez que el hace un viaje tu tienes que pagárselo. Claro, con eso en mente, en lugar de decir que fulano llego a la estación de tren de Moscú y luego voló a Madrid, es más fácil hacerlo en la estación de bus de Cali y que de ahí salga a Bogotá, por decir algo."
Literatura
Franco hablaba de sus libros como sicoanalizándolos, tratando de entenderlos, como si alguien más los hubiera escrito. Producía el incómodo efecto que produce cuando alguien habla de si mismo en tercera persona. Y a la hora de hablar de referencias literarias, simplemente confesaba que no tenía ninguna que confesar, que dado que él en realidad había tenido formación de cineasta y se dedicaba más a la publicidad, en realidad sus referentes no estan tanto dentro de la literatura.
Gamboa no analizaba sus textos, a la pregunta de lo que significaba tal o cual fragmento de un libro, decía que no significaba nada. Solo está ahí para ayudarle a contar una historia. Recomendo el último libro de Vila-Matas, otro de algún escritor que no recuerdo. Habló sobre Bolaño por un par de minutos.
Francés
Franco no hablaba francés, lo que redujo el ritmo de la velada. El punto más interesante fue que su traductor cambiaba ligeramente sus respuestas para que no sonaran tan contradictorias, o de plano, tontas.
Gamboa habló en francés, pero a la mitad se aburrió diciendo que el francés es de los idiomas que para hablarlos bien hay que ponerse en la piel de las personas que lo hablan, y que ponerse en la piel de un francés es fatigante y aburrido. Y siguió la otra mitad de la velada en español. Los cinco franceses que estaban ahí (dentro de un público de unos 80 colombianos) no supieron si reirse o no con nosotros.
Memoria
Me gustaría recordar mejor lo que dijeron ellos de la guerra en Colombia, y sobre los escritores colombianos que quedaron atrapados entre el boom latinoamericano y ellos (i.e. R.H. Moreno-Durán) y sobre Colombia en general. O recordar todas las cosas graciosas que dijo Gamboa, o todas las incoherencias que dijo Franco. Pero mejor ni lo intento, que hay cosas más urgentes e importantes para hacer.