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La Coctelera

Tres Rayitas

Categoría: revolución

14 Junio 2006

Aniversarios

Borges: Agosto 24 1899, Junio 14 1986
Guevara: Junio 14 1928, Octubre 9 1967

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9 Junio 2006

Ciudad Universitaria

Los detractores de la obra, que el parlamento de la República había aprobado al expedir la Ley Orgánica de la Universidad Nacional y al consignar en los presupuestos de 1936 y 1937 las necesidades fiscales de la CUB, argumentaban: "Es inverosímil que un país como el nuestro, pobre, atrasado, con una cultura que no alcanza mayores proporciones, trate de construir una Ciudad Universitaria que no ha estado en la mente de ninguno de los grandes reformadores de Europa".

Aniversario Ciudad Universitaria

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16 Mayo 2006

Fermi y el aborto

El Tiempo hace un par de días decía que en Colombia se calcula que cada año abortan cerca de 350.000 mujeres, seamos optimistas y digamos que son 70.000.
Digamos también que de 40 millones de colombianos, la mitad son mujeres. Y digamos que las edades de esas colombianas estan entre los 0 y 60 años. Tomemos tres franjas de edad: entre 0 y 20 años, entre 20 y 40 años, entre 40 y 60 años. Supongamos ahora que la pirámide de edades está repartida en esos tres intervalos como 10 millones, 7 millones y 3 millones, lo cual es razonable. Y ahora, supongamos que solo las mujeres entre 20 y 40 quedan embarazadas.

Eso quiere decir que cada año cerca del 1% de las mujeres colombianas pasa por un aborto. Es decir que en el lapso de la vida fértil de una mujer (20 años dentro de estas suposiciones) cerca de 20% de las mujeres colombianas han abortado una vez en su vida.
Dicho de otra forma: en promedio una de cada cinco mujeres que usted conoce ha abortado. Y si se toman al pie de la letra las cifras de El Tiempo eso quiere decir que, en promedio, las colombianas abortan al menos una vez en su vida. Entonces según las leyes actuales en Colombia, en promedio, todas las colombianas deberían ser criminales por tomar una decisión sobre lo que pasa con su cuerpo. Creo que no hay forma más clara de ver cómo los hombres que han hecho las leyes han puesto una injusta condena a las mujeres.

Hasta ahora se ha dado el primer paso para la despenalización del aborto en Colombia, y me alegra que sea así. Espero que no debamos esperar mucho tiempo para que se despenalice completamente, tal vez eso tenga que ser consecuencia de que (¡por fin!) haya al menos un par de mujeres en la corte constitucional. Amén.

Fermi's piano tuner

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12 Abril 2006

crisis

El Fondo Monetario Internacional atraviesa una grave crisis financiera , y por primera vez en la historia tendrá que aplicar internamente su propias recetas: Rodrigo Rato deberá instrumentar un fuerte ajuste, que provoca inquietud entre los funcionarios y empleados de jerarquía del organismo. [...]
La principal causa de la actual crisis financiera del Fondo Monetario es la cancelación anticipada de las deudas por parte de Brasil, Argentina, Uruguay y también algunos pagos anticipados de Turquía. Brasil pagó su deuda de 30.000 millones de dólares y Argentina la suya de 9.800 millones de dólares, en diciembre pasado.

Tras los pagos de Argentina y Brasil, el FMI tiene que hacer su propio ajuste (Clarín).

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27 Marzo 2006

4. Largo

Esta es la última parte de mis reflexiones generadas por el curso que sigo de filosofía e historia de la ciencia. Las tres primeras partes fueron:
1. Adagio con Brio
2. Vivace ma non troppo
3. Allegretto

En esas entradas tuve comentarios de un comunicador, tres estudiantes de física, un estudiante de ciencias de la computación, uno de matemáticas y uno de filosofía. Dos estudiantes de física (que fueron compañeros míos en la Universidad) me compadecieron por estar siguiendo un curso de historia y filosofía de la ciencia. Los otros dejaron comentarios que quiero discutir acá.

Brevemente (?), para el Sr. Guillot, cuando digo que los científicos naturales conocen el límite de las cosas que estudian, me refiero al simple hecho de saber que las herramientas y teorías que usan tienen un campo de acción más bien limitado. Es más, buena parte del trabajo del científico se gasta en encontrar esos límites. Ejemplo simple puede ser el físico que es consciente de las diferentes aproximaciones que hay al estudiar el movimiento de un proyectil (o un átomo), dependiendo del tipo de descripción y respuestas que busca. La única generalidad a través de la labor de los científicos naturales es su método. Mientras que las cosas que he leído sobre filósofos de la ciencia no hacen aparecer de forma explícita sus límites. No sé si soy lo suficientemente claro con mi respuesta, ni sé si hay algun filósofo de la ciencia consciente de sus límites.

Con Sergio y Gabriel estoy de acuerdo en que no es lo mismo ver un curso de filosofía de la ciencia en primer semestre, que cuando se llevan siete años estudiando física. Tal vez se disfruta más el curso cuando uno ya lleva tiempo haciendo lo que hace, pero dudo que el curso de Granés, de verlo ahora, me hubiera gustado y llevado a las reflexiones que hice. Pienso que el objetivo del curso de historia y filosofía de la ciencia es en gran parte hacer que uno se de cuenta de cual ha sido la historia de la labor que hacen mis colegas inmediatos, ver que el trabajo que se hace no es independiente de la forma de ver el mundo que tiene la sociedad dentro de la que se trabaja. Me parece que eso en Colombia no se logra dando un curso excelente sobre Newton o Descartes. Ver como se logra eso deberíamos descubrirlo nosotros.

Javier decía, pero qué historia de la ciencia, si en Colombia no se hace ciencia. Tiene razón, al menos en física las cosas son bien recientes. Los primeros físicos (pregrado) se empezaron a graduar hace 40 años, y los doctores en física hace unos diez. Eso es un retraso de cerca de 40 años con los países avanzados de la región como Mexico, Brasil o Argentina (casi 60 en el caso de Argentina, que es el caso que conozco de primera mano).
Aún así, sería interesante hacer en casa esa reflexión sobre la investigación científica en un país como Colombia, ¿por qué lo hacemos? ¿quienes son los pioneros? ¿qué los motivó? ¿a donde queremos llegar con lo que hacemos? ¿Estamos bien organizados? Insisto en que la utilidad de la historia y la filosofía de la ciencias para científicos, la encuentro en discutir esas preguntas.

Vuelvo: en Colombia no se hace ciencia, se imita ciencia. Lo cual está bien, imitar es una parte importante dentro del proceso de aprendizaje. Pero imitar también tiene su ciencia. El error infantil dentro de Colombia se resume en que creo que se imita ciencia sin pensar (en parte por el Eurocentrismo que mencionaba Álvaro en los comentarios).

El ejemplo clásico es que cuando se imita ciencia en Colombia, en la mayoría de casos se imitan e importan temas de investigación que en otros países son de avanzada (incluso muchos se sienten orgullosos de esto, y creen que en Colombia las cosas van por buen camino porque se hacen cosas de punta), pero esa misma definición de punta tiene implícita la definición de un contexto que hace que la investigación, sea una punta, y no una pelotita aislada.

Muchas veces, salvo algunas excepciones, los temas que eligen los físicos colombianos tienen que ver con qué tan populares son en el país donde hicieron su doctorado. Es normal. Y los más populares son los temas de punta. Lo grave es que deciden importarlos (sacarlos de su contexto) casi que tal cual a Colombia a veces siendo un poco intransigentes con los intereses del resto de la comunidad. De hecho el sentido de comunidad, cuando cada uno va por su lado, es discutible. Y esto es lo que más miedo me da.

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23 Marzo 2006

3. Allegretto

Llegamos ahora al segundo día de la clase de Filosofía e historia de la ciencia. Esta vez sí van a hablar un poco más de filosofía. El tipo que está al frente es joven, de estatura mediana, pelo negro, ojos oscuros, es increiblemente parecido a mí, salvo que él no es morenito. Y tiene barba, además. Diferencias sutiles.
Va a hablar sobre las teorías de la luz. Nos trae fotocopias de un texto para discutir en algún momento de la sesión. El texto es sobre el bendito experimentum crucis de Newton. Siento una regresión a mi épocas de primer semestre en la Universidad Nacional, además de rabia por la poca imaginación de las personas que dan estos cursos de historia y filosofia de la ciencia (para científicos). Siento que tengo sueño. Mucho sueño.

Para mi sorpresa y alegría, la primera parte es una introducción a la situación científica, social, filosófica y política de la época en la que el tipo (Newton) cuenta su teoría de la luz. En la segunda parte apenas pasamos por encima el texto del experimentum crucis, y el joven empieza a explicar como funcionaba la Royal Society, qué pasó cuando leyeron la carta paper de Newton, qué pasó cuando intentaron reproducir el experimentum crucis (el experimento no funcionó), explicó por qué no funcionó el experimento, y completo con varios datos biográficos de Newton, sobre la forma en la que creemos ahora que pensaba, hizo un poco más de comentarios filosóficos al mismo tiempo que aclaraba varios puntos claves de la historia de la física en el siglo XVII. Y no me dormí en ningún momento.

Fast forward a la clase de antes de ayer. Una vez más historia de la ciencia. Llega un tipo viejo, con la bota del pantalón metida entre la media, quitándose un casco, peinándose, respirando un poco agitado, pero no mucho. Cuando el salón está lleno, y el ya tiene el pantalón afuera de la media y está respirando normalmente, nos previene: si creemos que él viene solamente a hablar de la historia de los científicos de hace cientos de años, y que no va a decir nada de la situación social actual de Francia (que está un poco complicada), estamos muy equivocados. Nos cuenta, y nos hace discutir, sobre la sociedades científicas del siglo XVII al siglo XVIII, y sobre la sociedad en general, todo esto mientras hace vínculos y comentarios a la situación actual. Y al final nos recuerda que antes que científicos somos ciudadanos, y que no existe tal cosa como una labor científica aislada de lo que pasa en la sociedad.

En este momento ya soy fan completo de ese curso.

NB. Queda una entrada de esta serie de cuatro que había planeado sobre mis cursos de historia y filosofía de la ciencia. Esa última va a estar dedicada a los comentarios que hayan salido en estas entradas, así que comenten, por favor.

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19 Marzo 2006

2. Vivace ma non troppo

El primer día del curso de historia de las ciencias, las cosas empiezan bien. El tipo que esta al frente hablando es jóven, dinámico. No va a leernos un texto para que lo discutamos. Está hablando de por qué nos puede interesar la historia y la filosofía de la ciencia. Él como historiador, sólo se centra en el caso de la primera.

Las ideas son claras: puede ser interesante para hacer más llamativos nuestros cursos de física cuando seamos profesores, para entender las motivaciones de las personas que trabajaron en el tema que estamos trabajando nosotros, para ver que el ambiente social sí tiene una influencia sobre la forma de abordar la ciencia. Muestra ejemplos de vidas de científicos, de los métodos que usan los historiadores para trabajar. Ejemplos de títulos de trabajos que ellos han hecho (él trabaja en especial sobre la industria farmaceutica).

La sensación final sobre la historia de la ciencia, es que es tan divertido e importante conocer la historia de la gente que ha trabajado en lo mismo que yo, como es de interesante averiguar la historia de mi familia. Y el mensaje fue transmitido eficazmente, no tuvo que usar los métodos que el usa en sus búsquedas para hacernos entender lo que el hace (que al parecer es lo que intentaba hacer Granés). De la filosofía de la ciencia no habló mucho (el era historiador), pero lo que mencionó tenia algunos puntos de contacto con lo que había explicado para la historia.

Una parte de mi reflexión de ese día es que Granés no era aburrido porque fuera viejo y su método fuera malo para estudiantes de física (al parecer puede ser un éxito con estudiantes de filosofía). Era aburrido porque no lograba meter en contexto las cosas de las que hablaba. Le daba prioridad a entender las cosas que había hecho un inglés hace tres siglos, que a hacernos entender porqué los físicos colombianos hacen y estudian las cosas que estudian en estos últimos treinta años.
Newton, Descartes et al. (en Francia, e imagino que en Inglaterra también) son vistos más como un patrimonio local que predice el estado actual de las asociaciones y costumbres entre científicos. Esas asociaciones y costumbres fueron imitadas en el resto del mundo, perfecto. Pero ¿porqué se tiene que imitar también el estudio que se hace sobre la historia y la filosofía de la ciencia? La línea de gente como Granés cree, y quiere hacernos creer, que la ciencia es algo ascéptico que tiene un comportamiento independiente de las esferas sucias y turbias de la política y la moda. Al menos esa es la única explicación que encuentro para que los cursos de historia y filosofía de la ciencia (al menos los que se podían recibir haciendo pregrado en la Universidad Nacional de mi época) no contemplen la posibilidad de hablar de manera extensiva y constante de los científicos colombianos, de reflexionar sobre nuestras formas de organizarnos, de dicutir porqué se han preferido algunos temas de investigación a otros. Ver que la ciencia sí depende de modas, y situaciones económicas, del lugar donde se estudie, de la gente con quien se estudie.

¿Por qué? ¿Por qué tienen que hablarnos de Newton, Descartes, Leibnitz de la misma forma en la que se habla de ellos en Europa?, Colombia no es Europa. ¿No pueden tener al menos un poco de distancia como tendrían como cuando hablan de Confucio? Y si van a hablar de ellos como nuestros ancestros inmediatos, ¿no pueden dedicarle otro curso entero a nuestros verdaderos ancestros inmediatos?, con la ventaja adicional que estos ancestros están vivos y podemos preguntarles cosas todavía. Puede ser que, copiando a los europeos, en Colombia quieren que los ancestros científicos sean ilustres. Pero sólo el tiempo puede decidir eso. Eso es lo que hace que en muchos círculos sólo se hable de Federici et al. o Garavito, quienes ya contribuyeron y se sabe que lo que hiceron fue relativamente importante.

¿Cuánto tiempo pasará para que vivamos como lo que somos, y no imitando lo que queremos ser?

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15 Marzo 2006

1. Adagio con Brio

Estoy en un curso de filosofía e historia de las ciencias. Lo hago porque tengo que sumar un número de horas en cursos para estudiantes de doctorado. La semana pasada fui a la primera sesión, resignado a lo que me esperaba.

En este momento es necesario volver seis años y medio atrás, a Bogotá, al departamento de física de la Universidad Nacional de Colombia. Todos en primer semestre, recién salidos del colegio, creyendo que vamos a conquistar el mundo. Pero no tarda en presentarse la primera dificultad: Jose Granés y su curso de filosofía de la ciencia. La dificultad estaba en no dormirse, y calmar el instinto de ahorcar a los que ahondaban en discusiones filosóficas. La metodología era leer un texto y discutirlo mientras alguien tomaba notas para hacer un especie de informe sobre las conclusiones a las que llegabamos. También se discutía entre todos el informe final que se escribía. Tal vez ya les parezca aburrido el esquema que explico, pero vivirlo lo era aún más. Granés es un experto en Newton, así que no creo estar equivocado al decir que el texto que más martilló el Sr. Granés, y que nos quedó grabado a todos como sinónimo sensorial del aburrimiento es la carta-paper que escribió Newton a la Royal Society sobre sus experiencias con la luz, y su nueva teoría de la luz, y su bendito experimentum crucis.
Luego vendrían mis discusiones con personas interesadas en la filosofía de la ciencia, y lo que es peor: con estudiantes de filosofía interesados en filosofía de la ciencia. Ya se trate de químicos, físicos, biólogos, o personas que trabajan en fronteras de esas ramas, ellos saben que lo que dicen sólo es válido en un rango restringido de condiciones. Los que creen tener la razón absoluta, olvidando esas condiciones de frontera o son filósofos en potencia, o son físicos teóricos que nunca han hecho un experimento en su vida o que se creyeron el cuento de explicar el universo (la diferencia puede llegar a ser sutil). Entonces, vienen los interesados en filosofía de la ciencia, con sus "métodos científicos", lanzando teorías de cómo funciona la ciencia y la comunidad científica (los pro Kuhn y anti Kuhn para mencionar la fauna más abundante en las junglas de la Nacional), dando ejemplos según les conviene, y nunca, pero nunca, especificando las aproximaciones que hacen, y mucho menos reconociendo que tienen la razón en contados casos.

Con estos antecedentes, fui a regañadientes al curso de filosofía e historia de las ciencias. Lo que pasó en ese primer día de clase (y en el segundo, que fue ayer), y las reflexiones a las que me llevó, queda para las siguientes 3 entradas de esta nueva serie.

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Sobre mí

24. Colombiano. Estudiante de física. En primer segundo año de doctorado de astrofísica. Consumidor equilibrado de bande dessinée, literatura, cine y té.

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