A alguna vez a un amigo le dije que en Colombia se vivía en la edad media, y desde entonces no volví a recibir correos electrónicos de su parte. Le habrá molestado escuchar que aún él trabajando sobre los problemas de la educación del país, sobre la ciencia y la filosofía, estaba estancado en la edad media.

Esta comparación de las edades actuales con la edad media no se reduce a países en vía de desarrollo como Colombia, varias veces se ha escuchado, y justificado de formas diferentes, que Europa esta en una nueva edad media. La diferencia es que la nueva edad media europea está basada en comparaciones de las grandes estructuras de sus países, como la industria y la relación con la religión; mientras que la edad media colombiana se refiere a la vida cotidiana de los colombianos.

La edad media que se vive en Colombia parece entonces permear todo lo que uno vive. Desde ver cómo la posesión de la tierra se maneja básicamente de forma violenta (para estar centrada en unas pocas personas que explotan a quienes la trabajan) hasta la forma en que, en la práctica, todo se maneja con intrigas y asesinatos.

Todo esto está elaborado por Francisco Cajiao en una de sus columnas en El Tiempo:

[...]nada más cercano a nuestra cotidianidad que ese espejo del Medievo. La pregunta es cómo educar a millones de colombianos en la democracia cuando las instituciones en las cuales vivimos están tan viciadas de nostalgia monárquica.
Tenemos gente bien y pueblo raso, finos y ordinarios, pocos ricos y muchos pobres bien estratificados. Hay preescolares, colegios y universidades para cada subgrupo, y eso nos parece natural y lógico: que la gente no se mezcle, que sean iguales pero no en el mismo sitio.

Como si fuera poco, las instituciones de la democracia se manejan como minirreinos con sus ‘monarquitas’: hay rectores reyes y gerentes emperadores, el alcalde se comporta como señor feudal, la directora de entidad pública tiene su séquito de damas y pajes pagados por el fisco.
[...]

Bastante útil para ir poniendo los pies en la tierra, y empezar a imaginarme entonces que es lo que en realidad un país como Colombia puede esperar de sus científicos. Aunque no hace falta saber que se está en la edad media para saber esto último, en Colombia se espera que el científico sea una estrella más que nos haga sentirnos "orgullosos de ser colombianos", como esos horribles cantantes colombianos que se ven por ahi ganando premios Grammy.