Los que se interesaron por lo que empezó en los suburbios en Paris en noviembre del 2005 buscaron un blog de alguien que estaba allá para saber que pasaba. Leyeron las cuatro o cinco versiones diferentes. Se informaron. Ahora tenían la perspectiva de todo. Se interesan. Se indignan. Y comentan, hablan sobre una situación que ha existido siempre y en todas partes. Qué buenos son estas sesiones de realidad virtual, una revolución desde la comodidad del hogar, se decían de forma inconsciente. Algo para hablar con los amigos. Algo para escribir en el blog. Es que los demás no saben nada. No saben lo que esto significa.

Todo hasta que aparezca otro desastre natural, otra masacre, u otra antología de literatura colombiana. Que Allah tenga piedad de nosotros.