4. Largo
1. Adagio con Brio
2. Vivace ma non troppo
3. Allegretto
En esas entradas tuve comentarios de un comunicador, tres estudiantes de física, un estudiante de ciencias de la computación, uno de matemáticas y uno de filosofía. Dos estudiantes de física (que fueron compañeros míos en la Universidad) me compadecieron por estar siguiendo un curso de historia y filosofía de la ciencia. Los otros dejaron comentarios que quiero discutir acá.
Brevemente (?), para el Sr. Guillot, cuando digo que los científicos naturales conocen el límite de las cosas que estudian, me refiero al simple hecho de saber que las herramientas y teorías que usan tienen un campo de acción más bien limitado. Es más, buena parte del trabajo del científico se gasta en encontrar esos límites. Ejemplo simple puede ser el físico que es consciente de las diferentes aproximaciones que hay al estudiar el movimiento de un proyectil (o un átomo), dependiendo del tipo de descripción y respuestas que busca. La única generalidad a través de la labor de los científicos naturales es su método. Mientras que las cosas que he leído sobre filósofos de la ciencia no hacen aparecer de forma explícita sus límites. No sé si soy lo suficientemente claro con mi respuesta, ni sé si hay algun filósofo de la ciencia consciente de sus límites.
Con Sergio y Gabriel estoy de acuerdo en que no es lo mismo ver un curso de filosofía de la ciencia en primer semestre, que cuando se llevan siete años estudiando física. Tal vez se disfruta más el curso cuando uno ya lleva tiempo haciendo lo que hace, pero dudo que el curso de Granés, de verlo ahora, me hubiera gustado y llevado a las reflexiones que hice. Pienso que el objetivo del curso de historia y filosofía de la ciencia es en gran parte hacer que uno se de cuenta de cual ha sido la historia de la labor que hacen mis colegas inmediatos, ver que el trabajo que se hace no es independiente de la forma de ver el mundo que tiene la sociedad dentro de la que se trabaja. Me parece que eso en Colombia no se logra dando un curso excelente sobre Newton o Descartes. Ver como se logra eso deberíamos descubrirlo nosotros.
Javier decía, pero qué historia de la ciencia, si en Colombia no se hace ciencia. Tiene razón, al menos en física las cosas son bien recientes. Los primeros físicos (pregrado) se empezaron a graduar hace 40 años, y los doctores en física hace unos diez. Eso es un retraso de cerca de 40 años con los países avanzados de la región como Mexico, Brasil o Argentina (casi 60 en el caso de Argentina, que es el caso que conozco de primera mano).
Aún así, sería interesante hacer en casa esa reflexión sobre la investigación científica en un país como Colombia, ¿por qué lo hacemos? ¿quienes son los pioneros? ¿qué los motivó? ¿a donde queremos llegar con lo que hacemos? ¿Estamos bien organizados? Insisto en que la utilidad de la historia y la filosofía de la ciencias para científicos, la encuentro en discutir esas preguntas.
Vuelvo: en Colombia no se hace ciencia, se imita ciencia. Lo cual está bien, imitar es una parte importante dentro del proceso de aprendizaje. Pero imitar también tiene su ciencia. El error infantil dentro de Colombia se resume en que creo que se imita ciencia sin pensar (en parte por el Eurocentrismo que mencionaba Álvaro en los comentarios).
El ejemplo clásico es que cuando se imita ciencia en Colombia, en la mayoría de casos se imitan e importan temas de investigación que en otros países son de avanzada (incluso muchos se sienten orgullosos de esto, y creen que en Colombia las cosas van por buen camino porque se hacen cosas de punta), pero esa misma definición de punta tiene implícita la definición de un contexto que hace que la investigación, sea una punta, y no una pelotita aislada.
Muchas veces, salvo algunas excepciones, los temas que eligen los físicos colombianos tienen que ver con qué tan populares son en el país donde hicieron su doctorado. Es normal. Y los más populares son los temas de punta. Lo grave es que deciden importarlos (sacarlos de su contexto) casi que tal cual a Colombia a veces siendo un poco intransigentes con los intereses del resto de la comunidad. De hecho el sentido de comunidad, cuando cada uno va por su lado, es discutible. Y esto es lo que más miedo me da.
Javier Guillot dijo
Me gustaron muchísimo sus demás entradas y alcancé a comprender un poco su respuesta a mi pregunta en esta última entrada. Sin embargo, ahora no quiero hablar largo sobre ella. Puedo decirle que sí hay filósofos (sobretodo en los últimos 30 años) que han sido conscientes de esos límites y han pensado el asunto con cuidado.
Quisiera decir, más bien, que la aproximación que han tomado en su curso de historia y filosofía de la ciencia es la aproximación que a mí más me gusta; una aproximación en la que, en pocas palabras, no se deja de lado a los actores, tanto los individuos como los grupos, que juegan (o jugaron) un papel dentro de la institución socialmente reconocida (e históricamente cambiante) llamada "ciencia".
De hecho, este semestre estoy viendo un seminario de Sociología de la Ciencia, en un esfuerzo por continuar nutriendo una perspectiva interdisciplinaria al respecto. Estamos viendo cosas en mi opinión interesantísimas: por ejemplo, la negociación de la credibilidad de y entre los científicos y con la sociedad más amplia, la retórica de la representación en y de la ciencia (textual y visual), y el problema de la construcción de la experticia y el fraude.
Si en algún momento en su curso ven algo sobre el tema grueso de la relación entre "ciencia" y "desarrollo", me gustaría mucho que escribiera al respecto aquí. Ese es uno de los temas que más me interesan.
28 Marzo 2006 | 05:49 AM